Grupo Asobe: DESNUDA POESIA

lunes, 31 de marzo de 2008

DESNUDA POESIA


La había amado entre los matorrales del grueso valle, mientras la fuente de agua rompía sus angares, entre penumbras y luces de luciérnagas cual incertidumbres, miedos y fantasías…la había amado.
Era el niño que caminaba por entre las encrucijadas entre montes y pastizales haciéndose hombre a cada trecho.
Entre el bohemio hedor dela ciudad, viejos edificios mundo vacío y tan lleno de vida; en el suburbio sinuoso donde todos naufragan en el fragor del anonimato, dentro de su lecho y en la calle, donde todos se resisten a ser nadie…la había amado.
El tranvía, el bus, el taxi; dejaban vientos fríos y húmedos de la llovizna de un invierno sobre su rostro, cielo magnánimamente esculpido de grandes y voluptuosas nubes. Su alma golpeada de adioses, desde su infancia; le dice adiós a todo.
Se había ido.
Y no había lugar más distante en el mundo por que la distancia se había perdido. Era el momento de despedirse; pero lo había amado y estaba allí, en su mudo secreto escondrijo de sus recuerdos de donde no se sale si no en sueños o en pesadillas. Es que no se huye ahora por que se está lejos.Sabía que los sueños tienen algo de real, son imágenes que vienen de adentro, le había dicho en el zorzal, allá en la espesura del verde valle. Le había dicho que los sueños vienen vestidos de símbolos que han guardado los días mesclados de deseos satisfechos o de no cumplidos.
Tal vez tenía razón. Siempre supo que era irreal. Pero en sus ojos temblaba su cuerpo hasta el desvarío, y desde esa agonía volvía a la vida…lo ocultaba todo. Quería amar. ¿Por qué el silencio? Mudo secreto de aparente calma, mientras el corazón aprisiona pasiones… se sentó frente al parque zonal en la escarpada banca de madera y en su mundo vacio y desvarío le dijo, pero no lo entendió:
“Déjala ir amor mío
Déjala ir…Que soy yo como ella
En la prisión de tu amor
Más ella ama la libertad
Y yo el encierro de tu corazón”
No había pasado tres días desde aquél encuentro. Ya nada era igual.
Escribía sobre un tropel de yardas de papel, escribía, llamaba y soñaba. Nada, más lo había hecho sentirse mas terráqueo que aquella necesidad mas animal, mas instintiva y tan natural, allí donde no caben mayor razón que los instintitos, que llamarla desde la sangre.
Callaban sus epitafios de amor diciendo:
“Déjame llorar a solas
Oh ardiente y furioso huracán
No inquietes más las olas
Por que si se levantan
Todo, todo se llevaran”.
Y nacido del instinto florecía a su razón y entre una idea y otra vestía su desnudez con versos poemas y estrofas. Cubría su nívea desnudez con su cuerpo. Cubría su dolor con su tierna sonrisa. Pero sus ojos lo traicionaban. Solo sus ojos eran sinceros. La había amado, y la amaba, y se los decía. Decía lo que sus labios callaban. Y ella lo sabía.
Hoy como ayer no vendrá.
Pero la esperaba.
Ella al volver iba por el mismo sendero asegurándose que lo viera.Es que su corazón iban a decir que no cuando se lo dijera. Lo sabía. En el silencio era de ella, como ella era suya en su soledad. Ni Venus ni eros podrían haber tejido su irrefrenable amor, pero el corazón tiene matices que solo las acuarelas entienden
Se había acostumbrado a decir adiós, o temía que se despidiera un día. Tal vez por que ella no quería renunciar a viajar, siempre quiso salir de aquella ciudad. El estaba hecho de cansino pueblerino que no esculpía sus deseos más que en la sencillez de su hombría. Pero ambos sabían que eran parte de su historia, mandaban sobre sus cuerpos. No se habían despedido. Nunca lo harán. Por que cada que se entregan al sueño, enredados de pasión…salen de la oscuridad de sus recuerdos a vivir lo que se prohibieron un día. Por que lo irreal no existe más que en la fantasía. Y es la fantasía la madre de sus obras…
Ella se levantó leyendo el poema que había vivido toda su vida. Tomo el primer bus cerca a la avenida…eran horas de viaje y surcaban gruesas lágrimas por sus mejillas, recostada en el ventanal, ¿por qué el silencio?. Los retos impuestos en su vida habían cerrado un libro que seguía escribiéndose.
En su mundo vasto surgían en sus ojos ciertas arrugas que no había dejado en su piel lozana pero seguía impávida su atracción por él. No estaban solos.
Pero la soledad vino con ellos por que sus corazones agitados en sus latidos la clamaban. Encontraron que la locura es la ausencia del ser. En un punto de la ciudad alejada de su pueblo, ella levantó las yardas de hojas de papel que él había escrito y lo encontró desnudo. Había dedicado su vida a perseguir sus sueños. Y lo habían logrado; pero no la pasión con que se amaron esa noche. No se tenían. Pero se amaban. Y del silencio pasaron al secreto.
Ya no era solo sus labios. También su mirada sonreía. No podían cambiar nada. Habían pasado quince años…como no se buscaron para el encuentro tampoco se despidieron.
Pero se fueron felices.
Había acabado con la incertidumbre de su no. Había cumplido sus sueños y era de el.
Se pertenecían aun cuando eran de mundos diferentes.
Se debían esa felicidad que viejos años de soledad y deseo acuñaron con el tiempo y que no dejaban espacio para el arrepentimiento por que supieron de renuncias. Volvió al pueblo de siempre, regreso a la ciudad. Cambiaron los poemas y en su ventanal una orla colgaba en su dormitorio, era la nueva poesía que descubría sus cuerpos.

4 comentarios:

Matthew dijo...

Interesante escrito...la verdad que no entiendo mucho pero el topico de la soledad creo que es interesante

saludos cordiales

Anónimo dijo...

CUANDO LAS DUDAS PUEDEN MAS QUE LA DECISION NOS QUEDAMOS SIN EL AMOR DE SIEMPRE (ES EL) Y A VECES SACRIFICAMOS NUESTRO AMOR POR NUESTROS INTERESES Y NUESTROS PLANES(ELLA). EXCELENTE ESCRITO LO IMPORTANTE ES QUE N DEJAN DE AMARSE EL EN EL CAMPO ELLA EN LA CIUDAD

Anónimo dijo...

es bonito lo que dice en su poesia, me imagino que el amor a sido su fuente de inspiración para escribir todo esto, bueno siga con su inspiracion y le deseo que algun dia logre alcanzar lo que en verdad es lo suyo.

ROBERT VARAS dijo...

Gracias pues no se equivoca...el anonimo la verdad se trata de dos personas que se aman pero quieren cosas distintas en sus vidas, y sacrifican el amor, aunque despues ella regresa de la ciudad a amar y luego cuelve a irse, pero sintiendose amada, asi como el, si es la experiencia del amor anonimo 2
gracias por el comentario

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