Grupo Asobe: Para la que cree en el destino

lunes, 5 de abril de 2010

Para la que cree en el destino

Posiciono mis pies uno al lado del otro, estáticos y frente al mar. La arena pierde el brillo acuoso con la presión que ejerce mi peso. Observo. El agua, esa masa lejana llegará a mis pies. Así es como debe ser. No pongo resistencia, el agua llegará a mis pies.

Primero mojará los dedos, los contornos y finalmente la sentiré bajo mi piso de arena. El agua retorna a su lecho con lo que era seco y eleva los granos que reemplaza mi presencia. Ahora me hundo un poco, casi imperceptible a la vista, pero me hundo. La arena desplazada busca nuevamente retornar a su hueco, pero estoy yo. Mis pies enterrados. No hay forma de negarlo. Cada ola causará el mismo efecto.

Mientras posiciono mis pies estáticos frente al mar, el viento cerró mis ojos. Siento la corriente y la arena y mi peso hundiéndose y en ese momento pensé en ti. Porque nací lejos, me llevaron y me trajeron. Y me educaron y no. Y crecí al otro lado, allá donde nada pasó. Y me empapé de aquello que hoy me empapo y llegué a ese lugar donde tu llegaste. Me hice amiga de tus amigas y me percaté de tu presencia en el momento en el que tú lo hacías de la mía. Así es como debía ser. Y llegó el agua y se llevo lo seco y el piso de arena se desvanecía en mis pies. No hay forma de negarlo. Encontré los pilares en tus flaquezas y fui el refugio en tus tormentas. Y juntas sobrevivimos todo porque así tenía que ser. Porque yo siempre soy la corriente y tu ese punto de piel urgente que no pone resistencias.




La cabeza piensa donde los pies pisan, cierto?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí naciste lejos, pero los kilómetros están hechos para recorrerlos, porque nuestro destino era más fuerte... Gracias por llegar al lugar donde llegaste, porque con ese viaje me permitiste encontrar a una hermana que desde sus comienzos llego a mi lado para quedarse. Y sí, hemos sobrevivido a todo y aún nos queda mucho más, pero mientras hayan olas que lleguen a mis pies, estará todo perfecto. Así es nuestro destino!!!!

Gracias por ser mi refugio, por ser mi amiga, mi cómplice, mi "otro yo", mi hermana, pero por sobre todo debo darle las gracias a tu destino, que se ha cruzado con el mío y que maravillosamente nos permite estar aquí hoy...

Te Quiero Mucho Hermana Mía!!!!

Deva dijo...

Un final buenísimo:
"No hay forma de negarlo. Encontré los pilares en tus flaquezas y fui el refugio en tus tormentas. Y juntas sobrevivimos todo porque así tenía que ser. Porque yo siempre soy la corriente y tu ese punto de piel urgente que no pone resistencias."

Angela dijo...

Este espacio es perfecto, al igual que el relato que fue preciso, sustancial.

Njosnavelin dijo...

gracias :)

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