Grupo Asobe: Inconcluso

jueves, 10 de julio de 2008

Inconcluso

El inconcluso pecho se mezclaba con su cuello, y la boca predominaba en su rostro ,ante sus ojos pequeños que desde lo oscuro gritaban el rojo temor que corre por sus venas, volviendo a su boca un conjunto de estremecedores besos inconclusos ,inconciente inconcluso , inconclusas miradas, tu esencia es arte, post moderno, revolucionario, inquisidor, casi anarquista, pero inconcluso.
Sin saber hasta donde llegaría, pero siempre queriendo ir lejos, el viejo puerto me abrió sus puertas y estoy escribiendo; puede que no estés conmigo, pero aun alcanzo a sentirte. Los brazos sombríos que aparecen como túneles escondidos a través de estos árboles en movimiento que me envuelven en un frío viento que excita mi pelo como tu no lo hiciste, me hace ver las gentes que se saludan y pasean de la mano, preguntando direcciones fantasmas donde poder tomarse un café-yo me fumo un pucho strike sentada en una banca dura pero acogedora, la cual me ha visto empinar mas de una botella algún par de años nuevos.- este puerto inconcluso de deseos me hace respirar una cierta libertad, ala que he aspirado creo que toda la vida. Tal vez te pienso porque tus manos se abrieron para sacarme del vacío del mar que suele llenarse en primavera, ya sin hojas secas ni lluvia en mi cara.
Me apasionan los días como este, la soledad me trae buenos recuerdos, y el humo del cigarro pintoresco adormece un poco mis ganas de volar.
Las ganas de recorrer estos suelos me invade el rojo e inconcluso sabor de mis venas-quiero encontrarte observando alguna de estas grandes ventanas; a todos nos gusta un poco devorar esto de escribir.
está demás decirlo, ni el destino ni nada quiso que tuviese una mínima oportunidad de decirlo, así que tranquilo, no lo diré...
Te busqué , no se si fue suficiente o demasiado, pero la indiferencia de los pasos que alcé esta tarde me hacen enmarcar mi fuerza y mi estadía, no se si soy mujer o cualquier cosa, no se si estoy completa o aun inconclusa, lo que si se es que al pasar por estas hojas, estas calles, estos montes de colores, este puerto infame, no he mencionado a mi luz, mi pequeña almendra, no se si por egoísta, egocéntrica o masoquista, pero he dejado de estar en ella, sin sentir o queriendo no darme cuenta que es ella la razón, ninguna otra, ningún otro motivo, son sus ojos que guían este inconcluso destino que me agobia y que me abraza, no sutil y sin cariño, ahogando la minúscula esperanza que sé que no debe partir, por lo menos no ahora.
Me empino a dejar este asiento de palos negros, las voces de las madres cubriendo a los niños como queriendo cegarlos o endurecerlos; me sumo a la embriagante idea de hacer lo que es debido, dejar este lápiz, abandonar la mente, sé que volverán estas ganas de devorar esto tan inconcluso que es escribir, como la insólita idea de que aún puedo encontrarte de frente, indiferentemente sincera, llamándote casi a gritos, huracanes perdidos en el olvido de aquellos que queremos reírnos en el silencio maléfico de tus escritas palabras.
No te arriesgues a decirlo, ya no es necesario, mi curiosidad llego lejos como siempre, y esta vez me hundió en una inconclusa y absurda serenidad, encontré l paz exageradamente reflejada en mis ganas de no hacer nada, nada mas que acordarme de nuestro encuentro-(cada medio segundo)- y aun respiro en paz, al menos no pienso en ti todo el tiempo.
Las gentes siguen paseándose por mi frente y remarcan en mi rostro lo perdedora que soy y que he sido con cada mirada que me clavan; y yo trato de explicarme el porque de esta bandeja servida y decorada de buenos momentos, pero amargos sabores.-Sabina me pide que ponga el reloj a la hora de los locos de atar , y Paez me obliga a fumarme la locura- tendría que estar en otro sitio, con otros ojos, una sonrisa y un delantal, haciendo revivir pequeñas almas que me han esperado, e inconcientemente, esto me hace peor.
quise llevar al olvido a dar una vuelta y distraernos juntos un par de horas, tomarnos unas cuantas copas de buen vinito y un par de ricos y pintorescos cigarros livianos, y nuevamente este ingrato olvido me jugo una mala pasada, te puso enfrente y reabriste el candado del alma por unos segundos locos, tu boca no supo callar y vomitó pasivamente todo lo que había quedado escondido, pero como todo lo poco entre nosotros, esto tampoco concluyó, el alcohol exagerado en nuestras venas nos dejo parapléjicos e inconcientes, y tuve que dejar de mirar tus ojos tristes, inmaduros y fugases, hace años no me había sentido así, tan maravillosamente inocente e inconclusa...
la hora del adiós a llegado, me animé al fin dejar esta banca, fiel compañera de atardeceres fríos, creí que el destino me tendría algo bueno preparado, como para hacer este adiós menos amargo, menos duro, pero al menos concluimos que no debemos, que no debo, que no se debe, que sigue siendo esta vida para mi algo inconclu...