Grupo Asobe: Garabatos

lunes, 14 de julio de 2008

Garabatos

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor. Ni que la mano rota, una margarita desojada por los nefastos efectos del amor.
-¿Qué pintas?- me preguntó cuando se acercó hasta mí.
Rápidamente, escondí la libreta de dibujos y bocetos bajo mi regazo.
-Nada…- dije nerviosa y escéptica.
-Quien nada no se ahoga.
- Y quien se ahoga esconde su dibujo.
Me miró con extrañeza.
-Eso no tiene sentido.- y tras eso espetó:
- En el dibujo he visto un culo… ¿Ahora te dedicas a pintar figuras eróticas?
-No. Son sólo imágenes metafóricas.
-¿Y eso qué es?
- No lo entenderías.
Se acomodó en el banco donde yo estaba sentada. Parecía que se iba a quedar algún tiempo conversando.
-¿Crees que no soy suficiente listo?
Yo negué con la cabeza.
-Creo que no pones suficiente interés.
Ni si quiera me miró.
Allí nos hallábamos ambos, observando el entorno, y, quizás, cavilando sobre él.
-¿Sabías que el arroz está muy caro?- preguntó de repente sin dejar de mirar los alrededores.
Me encogí de hombros.
-Sí…-prosiguió.- y que por esta razón los niños tercermundistas no tendrán para comer.
-Muy triste…
-Sí- y sacó un paquete de tabaco de su bolsillo, del cual extrajo un cigarro. Se lo colocó en la boca, lo encendió y le dio una calada bien grande.
En realidad no sabía porqué comenzó aquel tema.
Su imprevisión era asombrosa. Nunca sabías con qué te sorprendería.
Absorbió otra pequeña porción de su cigarrillo, cargándose a la vez siete segundos más de su vida.
-¿Me quieres?- esta vez si que tuvo valor para mirarme.
Mi desconcierto fue tan grande que no le respondí.
Entonces él volvió a mirar hacia el suelo con el cigarrillo en la mano.
-Ya…- y negaba con la cabeza.
Tras varios incómodos minutos de silencio, me volvió a preguntar por el dibujo.
Yo, asentí y le entregué la libreta.
-¡Vaya! Es precioso… ¿Esto qué es? ¡A!, ya sé. Los cabellos desaliñados representa la locura. Los senos grandes, una dificultad para encontrarse con tu esencia verdadera, y… ¡Joder!, ¿Qué son estas manos…?
Le arrebaté molesta mi trabajo y lo volví a guardar entre el amparo de mi brazo y pecho.
Volvió a meterse el cigarrillo en la boca.
- La muchacha desnuda está llorando al pie del lago… ¿Es el lago todas las lágrimas que ella ha podido derrochar?
Me estremecí, porque sin duda parecía más listo de lo habitual.


Laura Martínez.

2 comentarios:

Hija-ilustre dijo...

wow laura... me sentí un poco en el lugar de ella. yo le hubiera respondido q sí lo quería.. si hubiera sido yo ella.. y él.. bueno él.


saludos

Lau dijo...

No es facil decir que sí quieres a una persona.

:-)

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